Nos sentábamos en el borde de la cama.
Ella me miraba, era bella.
Me escuchaba, y la habitación
Se llenaba de tiempo.
Yo creía que ser niña es difícil
Y que un día dejaría de crecer.
Entonces no tendría nada más que hacer
Que sentarme en el borde de una cama
A mirar y a escuchar.


(Madrid, marzo 2015)

***

En 2015 alcancé la edad que mi madre tenía cuando falleció.

 

En mi adolescencia, dediqué muchas horas de luz para comprender la naturaleza de las sombras. Me pregunté sobre los principios que impulsan y luego se derrumban, sobre el tedio y las disonancias que habitan los intervalos entre momentos sublimes.

Ahora me ocupa la esencia de todo lo que sienta, lejos del ruido.

La luz atraviesa un espacio diáfano y se expande en el silencio.

 

En Lì per me (Allí para mí), retraté objetos que pertenecieron a mi madre: sus prendas, un libro, unas fotografías. Busqué el desgaste provocado por su utilización y por el paso del tiempo. En estos materiales, en los que envolví un momento vital en el que necesitaba redefinir mi identidad y mi estar en el mundo a partir de mi infancia, encontré olores, sensaciones, recuerdos.

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 © 2019 Cristiana Gasparotto

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