• Cristiana Gasparotto

Precipitaciones abundantes y escasez de agua



El Altopiano dei Sette Comuni debe su formación geológica a la progresiva acumulación, en ambiente marino, de depósitos orgánicos que a lo largo del tiempo se compactaron, se endurecieron y se transformaron en rocas sedimentarias: dolomía en las capas inferiores y caliza en las capas superiores. En consecuencia del posterior choque de las placas continentales, estas capas se levantaron, dando lugar a las montañas, y quedaron expuestas a la acción de los agentes atmosféricos.


Las precipitaciones, combinadas con el alta concentración de carbonato de calcio en la composición química de las rocas, producen, en efecto, una intensa y constante actividad kárstica, a todos los niveles. El agua, en contacto con el anhídrido carbónico del aire, se torna lo suficientemente ácida como para disolver la roca y hacerla esponjosa, hasta crear tanto fracturas superficiales como enormes vorágines subterráneas (algunas de ellas de más de mil metros de profundidad, como es el caso del abismo de Malga Fossetta).


Como consecuencia de esta actividad química, pese a las abundantes precipitaciones en forma de lluvia y nieve, el Altopiano se caracteriza por una ausencia generalizada de recursos hidrícos en superficie. El agua es absorbida por las rocas a lo largo de centenares de metros de profundidad hasta encontrar capas más duras e impermeables, donde busca salida y vuelve a aparecer como agua de surgencia [1]. Las principales descargas hídricas del Altopiano se concentran en Oliero, una localidad ubicada a apenas unos 150 metros sobre el nivel del mar, que representa la más copiosa fuente valchiusana [2] de Europa.


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[1] Fuente del gráfico: http://www.museodellacqua7comuni.it/l-acqua-e-sezioni-museali/il-territorio.

[2] La fuente valchiusana (término italiano procedente del francés sin correspondiente en el español) es una fuente kárstica controlada por un sifón natural que fluye de manera intermitente.